Claudio Arce: “Concepción necesita proyectos que unan a la ciudadanía en torno a un sueño común”

Conversamos con Claudio Arce, arquitecto, docente en la Universidad del Bío Bío y parte del equipo Trienal Sur del Mundo, Ciudades Humanas 2021. El recientemente reelecto presidente del Colegio de Arquitectos de Concepción, realiza un crudo diagnóstico de la situación actual de la ciudad, aunque reconoce que está llena de atributos positivos. Plantea que las soluciones pasan por una rearticulación de las confianzas y la generación de iniciativas que reúnan a todos los actores en torno a un sueño o proyecto común.

¿Cuál es el diagnóstico que hace de Concepción y de su zona céntrica?

La ciudad está mal. A mi juicio está viviendo una profunda torpeza escénica, a partir de la construcción de un drama artificial, que no permite acoger los distintos enfoques, dejando al espacio público en evidente abandono y desintegración, con una pérdida paulatina de espectadores y la necesaria integración social que era uno de los principales atributos del centro de Concepción.

Este tipo de actuaciones termina desarticulando cualquier proceso mayor que involucre la comunión de ideas para el beneficio de la ciudad y sus habitantes. El resultado es una imagen disgregada, violenta y sucia, hasta decadente, con una habitabilidad cada vez menos humana.

Considerando que existen órganos como el Directorio Urbano, éstos no se han aprovechado ni convocado por un período de más de dos años, lo que hace pensar en una falta de interés por construir una ciudad dialogante, donde concurran las distintas visiones en busca de un bien común. Contrariamente a eso, se ha jugado a radicalizar las ideas, por sobre la construcción de propuestas para la ciudad de todos.

Así entonces, estamos frente a una ciudad desarticulada, sin proyectos de futuro o planes que unan a la ciudadanía en un sueño o destino común.

¿Cuáles son sus principales problemas y cómo se podrían enfrentar o solucionar?

La ciudad está llena de atributos positivos, desde el emplazamiento geográfico, a las características como escala urbana, entorno natural, capital humano y excelentes grupos de trabajo en instituciones públicas, academia, gremios y empresas privadas. Solo falta la articulación correcta de todos los actores para generar una corriente que reconstruya las confianzas, los diálogos y así nuestro espacio urbano socio-cultural más trascendente: el centro de Concepción. Si no tenemos eso, cualquier proyecto tiene como único destino el fracaso.

En este sentido vemos con buenos ojos iniciativas como Conce es Conce, donde agrupaciones ciudadanas y gremiales, juntas de vecinos y otras, están haciendo ver sus distintos puntos de vista en un espacio constructivo de respeto común.

¿Cómo te imaginas o sueñas al Concepción de 20 años más?  

Veinte años me parece un plazo exagerado, yo me la jugaría por un plan en etapas de 2, 4, 6, 8 y 10 años, claramente revisable en logros o fracasos.

En este contexto, a dos años creo que debiéramos mejorar activamente el centro de Concepción con un proyecto de peatonalización, aumento de las áreas verdes, limpieza y ordenamiento. Este no puede seguir siendo un área de batalla, un mercado ambulante o un baño público. Junto con ello, hay que considerar el desarrollo de proyectos habitacionales de inclusión social para bajar las brechas de segregación socio espacial del centro de la ciudad y disminuir los desplazamientos dentro del área central.

También debiésemos trabajar por una capital regional carbono neutral, más sensible y amigable con el medio ambiente y el espacio natural. Esto con un plan de trasporte público no contaminante; a 2 años buses eléctricos, a 4 años tranvía y a 8 el metro de Concepción funcionando. Insisto en el metro por todo el espacio que libera en superficie para el uso ciudadano.

Como tercer punto debiésemos construir un plan de rescate y conservación del patrimonio arquitectónico, cultural y natural de la ciudad, esto a partir del vínculo emocional con nuestro teatro natural e histórico, partiendo por un levantamiento crítico hasta la definición de estrategias de conservación, protección y recuperación en un plan anual.

Finalmente, es importante trabajar en adoptar los conceptos de una ciudad inteligente, pero a escala humana. Como lo plantea Richard Florida y Charles Landry, donde se apuesta “a las industrias creativas para que enriquezcan la identidad y la estructura social de una ciudad”, con una mirada sostenible, fresca y equilibrada de futuro.